Caminábamos bajo la gran luna llena, todo era tranquilo y no se escuchaba ni un solo sonido por las sombrías calles de una ciudad nocturna, el viento soplaba con gran fuerza sin embargo intentaba no temblar, ya hace tiempo que había temblado frente a él por causa del viento, pero no quería mostrar más debilidades en su presencia. No pronunciábamos palabra y aun así nuestras manos se encontraban entrelazadas, sin previo aviso tomó mi mano con mas firmeza y fijo su mirada en mi, yo sentí aquella mirada y fije la mía en sus obscuros ojos, sonrío y yo igual, era tan tranquilizadora aquella sonrisa pero un brusco movimiento me saco de mis pensamientos y sin mas me di cuenta que nos encontrábamos corrió en dirección desconocida.
Corrimos sin pausa alguna hasta que al final de una colina llegamos a un hermoso parque que solo la luz de luna lo iluminaba, era tan hermoso, parecía una escena de película; nuestras respiraciones agitadas resonaban en la tranquila noche, el siguió guiándome hasta sentarnos en una pequeña banca de aquel lugar. Uno al lado del otro, nuestras manos seguían entrelazadas, y el frió aumento por la altura del parque e intentando con todas mis fuerzas fue imposible el no fallar por unos segundos en los cuales una fuerte frisa agito todo el lugar y temblé por unos instantes. Pronto el frió se desvaneció y solo sentía la calidez del cuerpo de aquel muchacho de pálida tez, no resistí mas y sujete fuertemente a su tibio cuerpo, sonreí y aspiré ese aroma tan embrujante que me rodeaba con el tiempo que pasaba lentamente.
Sentí como su cabeza se apoyaba en la mía, yo era mas pequeña que él, por lo que le resultaba fácil apoyarse en ella, era tan hermoso aquel simple momento creía que nada lo podría mejorar, pero un movimiento sutil de aquel joven muchacho me volvió a sacar de mis dulces pensamientos, al mover su cabeza de aquel apoyo y bajarla aun mas, yo no entendí su acción, por lo que busque sus ojos, sin embargo encontré algo totalmente diferente a lo que esperaba, sus labios. Un beso, un cálido, sutil y dulce besos, de eso que se entregan cuando besas por primera vez a una persona, pero es no es mi caso. Todo mi cuerpo se estremecía antes aquella acción y con cada segundo que pasaba también pedía mas pasión, pero otra parte de mi quería que fuera tierno y esa parte gano.
No tengo certeza exacta de cuanto tiempo duro aquel beso, solo se que el bendito aire fue quien lo termino, sin embargo mire sus cálidos ojos y me refugié en su pecho, el me rodio con fuertes brazos, mis ojos se llenaron de pequeñas lagrimas rebeldes que intentaban escaparse de ellos, pero las detuvo un beso en mi frente y la gran sonrisa de ese hombre, que nuevamente me ofrecía su mano para por fin marcharnos de aquel lugar, la sujete y emprendimos el rumbo de regreso aun que en mi interior no quería llegar al fina de aquel momento.
Pero la realidad es cruel y el destino es frío como el hielo, por lo que aquel camino de regreso me resulto mucho mas corto que el anterior, ahora nos encontrábamos nuevamente en aquella esquina de la sombría calle cerca de mi casa, esa esquina donde pronuncie mi primer "te quiero" hacia ti y donde tu dijiste un "te amo" hacia mi, en aquel mágico lugar nos quedamos por otro momento sintiendo la cercanía de nuestros cuerpos y donde transmitimos nuestro amor por largo beso, esta vez mis lagrimas corrían sin censura alguna, mientras nos separábamos y me abrazabas.
- No llores-suplicó
- No me pidas eso que es imposible-me refundí en ese cálido pecho
- Por favor- no pudiste continuar, porque me lance a tus labios, los bese con todos los sentimientos que tenia, intentando que sean transmitidos hasta tu corazón
- Es imposible-sonreí tristemente, mientras mis lagrimas seguían corriendo, esta vez el me levanto un poco y robo un gran beso de mis labios mientras sus brazos me acercaban lo mas que podían hacia él; una vez mas el aire nos separo, pero mi querido chico de cabellos como la noche me refundió en su pecho una vez más y con tenue voz
- Creo que deberías ir a tu casa, ya es tarde y es peligroso
- Creo que si-susurre mientras me aferraba mas a su cuerpo, pero esta vez sus amos se pusieron en mis hombros y con mi ayuda me separo de él
- Por favor, no llores mientras caminas, si alguien te ve así, puede que te hagan mucho daño
- Esta bien-dije mirando al piso, levantaste mi rostro tomando mi mentón y besaste mis labios por ultima vez
- Te amo-llore una vez mas-cuídate por favor, en serio ten mucho cuidado.
- Ok, tu también cuídate mucho hasta llegar a tu casa, y ten cuidado mañana... por favor- susurre intentando dejar de llorar
- Siempre, chao
- Chao
Caminé sola por las obscura calle de una ciudad sin nombre, llegue hasta una puerta metálica, abrí todas las cerraduras y entre dentro de ella, las cerré de igual manera; ni una sola lagrima fue derramada en todo el camino hasta llegar a mi habitación, donde mirando a la clara y brillante luna llena derrame las mas amargas lagrimas, lagrimas que me recuerdan tu partida y la ultima vez que nos vimos.
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