Y bese tus labios, eran tan dulces y suaves.. cerré mis ojos para sentir el sabor de tu boca... era tan perfecto aquel momento en el que solo existíamos los dos. Toque tu rostro al separarnos para recuperar el aliento. Te observe tan hermosa como siempre, con aquellos grises ojos me mirabas, aquellos ojos que gritaban un te amo con desesperación, dime mi princesa ¿que debo hacer para que termine esta tortura? Nena no puedo seguir así .. eres tan bella, tan perfecta, eres toda un diosa que cambio mi vida y no quiero dejarte ir, pero debo hacerlo... no puedo soportar la idea de perderte pero se que no puedo complacerte; no soy lo suficiente bueno para ti mi amor.
Te abrace fuertemente mientras respiraba el aroma de tu cabello... !oh celestial aroma de los dioses! como es que esta hermosa diosa se escapo de su santuario y termino entre mis brazos, es tan perfecta ante mis ojos... su cabello ondulado obscuro como el cielo nocturno que nos cobija cae delicadamente por sus hombros hasta su espalda baja. Su brillante sonría alumbra toda mi sombría existencia, y es que es ella un ángel caído del cielo, tan amable, tan hermoso que su existencia debería ser un delito en este planeta... y de pronto mi mente se llena de pensamientos tristes.
¿No soy suficiente? replica mi subconsciente... como ser suficiente para semejante princesa... si yo soy solo un simple aldeano enamorado de su deslumbrante belleza. Hay mi querida princesita, si tan solo supieras lo que siento por ti, si tan solo el destino fuera mas gentil, los dos podríamos vivir una eternidad juntos... lastima que las cosas no sean así... no nena no llores... se que es difícil aceptar la cruel realidad. Levanté tu perfecto rostro para contemplar por ultima vez tu bello rostro, esa nariz perfilada y tu piel blanca junto con tu hermoso cabello azabache y Dios mio... aquellos voraces ojos que brotan cristalinas lagrimas.
Nos perdemos en nuestros ojos por un largo tiempo hasta que lentamente me acerque a tu oído y susurré aquellas palabras que dudaba tanto en pronunciar.
- Te amo-dije dulcemente mientras sonrió con timidez, que bien que no pudiste verme mi amor.
- También te amo- suspiraste mientras una enorme sonrisa surca tu rostro... oh nena eres tan hermosa cuando sonríes.
Clave una vez mas mis labios sobre los tuyos, se que este sera nuestro ultimo beso... pues como dije no soy suficiente para ella y tengo que marcharme lejos de su casa, de su vida y hasta de sus recuerdos. La estreché contra mi cuerpo, sintiendo cada parte de su cuerpo, la besé con todo el amor que poseo hasta no poder mas y al separarnos sabemos que es el final de este hermoso y dulce cuento. Los guardias del castillo interrumpieron nuestra despedida, tus ojos grises se llenaron de lagrimas dolorosas mientras vez como me arrastran lejos de tu presencia... ¡oh mi bella princesa! no te sientas mal por mi, que todo esto es mi culpa... por haberme enamorado de ti. Intenté zafarme del agarre de los guardias pero no puedo, quise tomar tu mano que esta extendida hacia mi. Ambos luchamos contras nuestros captores por un tiempo hasta que por fin lo entendemos
-Te amo- susurramos los dos mientras nos rendimos y nos separan para siempre
Que triste es mi destino, que cruel que es tu padre, si tan solo comprendiera el dolor que te causara con todo esto... me siento mal al recordar lo que viví la noche de ayer. La puerta de mi celda se abre y soy escoltado para cumplir con mi condena. En medio de una plaza hay una enorme guillotina y esta a su vez, esta rodeada de una inmensa muchedumbre que susurra... junto a aquel terrorífico aparato esta mi verdugo que espera ansioso mi llegada. Subo los escalones de madera, esto es realmente aterrador, solo espero que ella no lo vea. Un hombre elegante anuncia mi delito, al terminar su discurso me arrodillan frente aquella guillotina, cierro los ojos mientras mi cabeza es colocada sobre la madera, al abrirlos me encuentro con unas fuentes de aguas grises escondidas bajo una vieja capa... ¡POR DIOS NO!
- Vete... no mires esto amor... no lo mires-suplico, ella no se mueve- por favor... márchate- pero en vez de eso se acerca a mi.
Estoy horrorizado, no quiero que ella me vea morir, ella no se lo merece... ¡¡¡Alguien que la aleje de aquí!!!... escucho como las cuerdas que suben hasta el máximo limite al enorme cuchilla...
- ¡CORRE!- ordeno gritando, ella abre su boca para protestar ... pero sus ojos asustado derraman lagrimas y temerosa es escabulle entre la multitud... escucho deslizarse las cuchillas... Gracias a Dios, justo a tiempo que ella huyo...
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